A veces el pasado sigue presente aunque intentemos dejarlo atrás.
Hay experiencias que, aunque hayan ocurrido hace tiempo, pueden seguir influyendo en cómo te sientes, cómo reaccionas o cómo te relacionas con los demás.
A veces no es fácil identificar el origen de ese malestar. Puede aparecer como una sensación interna de bloqueo, inseguridad, desconexión emocional o dificultad para sentirte en calma contigo misma.
En otras ocasiones, el cuerpo o las emociones reaccionan de forma intensa ante situaciones que parecen no tener una causa clara en el presente.
Muchas veces asociamos la palabra trauma a situaciones extremas, pero también puede estar relacionado con experiencias mantenidas en el tiempo que nos hicieron sentir inseguridad, miedo, rechazo o soledad emocional.
A veces aparece en forma de ansiedad, bloqueo emocional, dificultad para confiar, necesidad constante de agradar o sensación de estar siempre en alerta.
En terapia se acompaña el acercamiento a experiencias difíciles desde un espacio seguro, respetando siempre el ritmo de cada persona.
El objetivo es que esas experiencias puedan perder la intensidad emocional y el sufrimiento con el que siguen apareciendo en el presente
A lo largo del proceso, se va dando sentido a lo vivido, integrando aquello que en su momento pudo resultar abrumador o difícil de gestionar.
EMDR son las siglas de Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares. Es una herramienta terapéutica que se utiliza especialmente en el trabajo con experiencias que han dejado una huella emocional importante.
En ocasiones, hay vivencias que no se han procesado completamente y que siguen influyendo en cómo te sientes en el presente, aunque hayan ocurrido hace tiempo.
El EMDR ayuda a que el cerebro pueda reorganizar esa información de una forma diferente, reduciendo la intensidad emocional asociada a esos recuerdos.
El trabajo se realiza de manera gradual, respetando siempre tu ritmo y tu seguridad en terapia.
No todas las experiencias difíciles tienen el mismo impacto ni se viven de la misma forma.
En terapia se puede abordar aquello que sigue generando malestar en tu vida actual, aunque haya ocurrido hace tiempo o no sea fácil de identificar con claridad.
Experiencias de maltrato emocional o relacional.
Situaciones de violencia psicológica o abuso.
Experiencias de pérdida o duelo complicado.
Vivencias que han generado inseguridad o miedo persistente.
Bloqueos emocionales que parecen no tener un origen claro.
Recuerdos que siguen activando malestar intenso.
Dificultad para sentir seguridad en los vínculos.
Sensación de desconexión emocional o vacío interno.
Las sesiones pueden realizarse en formato presencial en Zaragoza o mediante videollamada online, manteniendo en ambos casos un espacio seguro, confidencial y adaptado a tu proceso terapéutico.
Ambas modalidades permiten trabajar en profundidad las experiencias que estás viviendo, respetando siempre tu ritmo.
A veces, ciertas experiencias del pasado siguen influyendo en cómo te sientes en el presente, aunque no siempre sea fácil entender por qué. La terapia puede ayudarte a comprender lo que te ocurre y a reducir el impacto emocional que estas experiencias siguen teniendo en tu vida.
Si sientes que es el momento de empezar, puedes escribirme para una primera sesión informativa gratuita.
